sábado 7 de enero de 2012

Hojas secas

Y con esos ojos tuyos, con esos hermosos ojos, me miras fijamente, como embelesado por una hermosa flor que crece entre la hojarasca. Yo, sin embargo, me siento intimidada por ese fiero ardor que brilla en tu ojos, haciéndome creer que eres como el feroz león de la sabana africana.

Te acercas, te acercas; me alejo, me alejo... Casi sobre mí, con esa mirada animal, me besas con una pasión que se desborda. Un leve suspiro de sorpresa se escapa de mis labios cuando, sin quererlo, te separas de mi cuerpo.

Nos volvemos a mirar. Los ojos, esta vez, están cargados de un amor romántico, de un brillo de luz especial, de un fuego sobrehumano. Nuestros labios se funden en un beso eterno del que no somos capaces de deshacernos. Envueltos en una nube de abrazos, caricias y besos, nuestros cuerpo se unen para formar uno sólo, tan puro y cristalino como el agua del manantial que corre en las montañas.

El alba se acerca. Ya despuntan los primeros rayos del amanecer. Con ellos, con ese festival de colores, se acerca la partida y, con ella, llega la tortuosa espera. Separados de nuestros rostros después de esta noche de pasión, partes hacia las huestes del rey, allá en lontananza. Mi cuerpo, frío y tembloroso, te despide con el agitar de un brazo y mis labios susurran un leve 'Te amo' cuando te ven alejarte. La brisa gélida de la mañana de otoño esparce mis largos cabellos claros y me tapan la cara. Una leve lágrima rueda por mi rosada mejilla.

Y sobre aquel marco de hojas secas, sobre aquel lecho que construimos, encontrarás en primavera la blanca flor de las camelias.

9 opiniones:

  1. Suspiro, y no encuentro a aquel que provoca mis anhelos, más allá de los bosques, más allá de las nieblas del río.
    Suspiro, y miro alrededor de mi pequeño habitáculo sin encontrar nada más que la fría sonrisa del peluche que se encuentra en la silla, allí, en su silla...
    Suspiro y clavo mi mirada en la pantalla, observando las letras que se deslizan por el navegador en busca de un destino.
    Suspiro y lo plasmo en este lugar del ciberespacio.

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  2. Así de fría puede llegar a ser la soledad de un cuarto...

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  3. O así de cruda puede ser la realidad de una apátrida como yo, extranjera en su propia casa. Así de fría es cuando no estás con la persona que amas y discutes con la persona que es importante para ti. Y así es porque nosotros queremos que sea así, porque hacemos que algo lleno de vida esté muerto.

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  4. Al reunirte con la persona que amas y al reconciliarte con la persona con la que discutes... seguro que el hecho de ser apátrida te parece más llevadero.

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  5. No me disgusta. Es un concepto muy anarquista, muy en mi línea. Soy la vaquita sin campo que busca a dos toritos bravos que la tienen como su protegida. Y si no me gusta su campo, puedo trasladarme a otro cuando quiera. Es lo bueno de ser apátrida, que no tienes raíces en ninguna parte.
    Sólo me disgusta cuando echo de menos mi vida anterior y eso, por suerte o por desgracia, sucede poco.

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  6. Yo prefiero ser un pajarillo... Volar a donde te apetezca sin ataduras y dejarte llevar por el vientecillo >_<

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  7. Es lo mejor del mundo... Pero yo soy más como una mariposa: http://keisora.blogspot.com/2010/06/una-mariposa.html

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  8. Me gusta bastante cómo quedó el texto :) Un besazo enorme!!!

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Hola ^^ Espero tu comentario. Ya sabes que puedes utilizar algunos códigos HTML. Y, como se dice en Blogger, un blog se alimenta de comentarios =)

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